viernes, 5 de agosto de 2011

HAY UNOS OJOS QUE SÍ ME MIRAN

Érase una vez una mirada profunda, de unos ojos negros que me intimidaron, que me enamoraron...

No buscaba nada, simplemente alcé mi mirada al cielo azul y vi aves volando en círculo disfrutando el verano, el ocaso, el aire. Cuando volví la mirada a la tierra se cruzaron, casi cómplices, sincronizados, ansiosos, mis ojos con los suyos. Se detuvo el tiempo aquellos segundos en los que no pasó nada, nada diferente a una mirada fisgona, intrigante, profunda, tímida, triste, brillante, sensual...

Cuando reaccioné me sentí desnudo, descubierto, libre, armónico, tranquilo, enamorado. Pero no pasó nada, nada diferente a una mirada acusadora, enamorada, brillante, sensual...

Ojos, negros ojos, bellos negros ojos que se quedaron en mi mente cuando por fin me miraron fijamente. Me sedujeron esos ojos negros; los tendré mirándome eternamente... ¿sí? Al menos en mi mente, por ahora.

jueves, 4 de agosto de 2011

ESTA NOCHE

La noche me tomó por sorpresa en sus brazos, en sus fríos y traicioneros brazos. Por primera vez sentí miedo; un escalofrío recorrió mi cuerpo y fue entonces cuando vi la oscuridad, la negra oscuridad de la negra noche...

Después de tantos gritos, reclamos, llantos, preguntas sin respuestas y tantas pero tantas ofensas, todo quedó en silencio, en uno tan sospechoso que me hizo desconfiar. Tumbado sobre la cama mirando el cielo raso de mi habitación hice una pregunta al viento: ¿qué hago aquí?... Nadie respondió.

Luego del miedo llegó la sensación de soledad y supe entonces que siempre la he sentido. Y así, miedo y soledad se unieron para hacer de mis nervios un volcán que explotó en desesperación. Las lágrimas que derramaron mis ojos fueron como lava ardiente de dolor que terminó por consumir parte de mí.

No pude ver la luz; todo lo que me había guiado se marchó, sólo quedaron los fantasmas del pasado que aprovechan cada ocasión para atormentarme. Y llegan también los demonios causando espanto e intentando apoderarse de mis pensamientos, de mi esencia, de mis actos... Y ya no soy yo.

Esta noche ya no soy yo, me he ido, me he perdido en el oscuro pasado, en el turbio futuro, en el incierto presente, en el engañoso tiempo, en el doloroso llanto, en los esquizofrénicos pensamientos, en la noche fría, en la cruel soledad...

Que a nadie cause asombro si de repente me quedo inmóvil, mirando a la nada, sollozando, maldiciendo, intentando ahogarme con mis sentimientos y pensamientos que al final de cuentas son mis demonios y mis fantasmas, mis actos, mis instintos y mis remordimientos...

Culpable soy, aunque no lo acepte, de dejarme caer, de renunciar a todo, de no querer luchar más, de dormir largas horas deseando hacerlo para siempre, de pretender borrar mi memoria, olvidarlo todo y recomenzar lejos, bien lejos de aquí, donde nadie sepa de mí, donde no sea necesario existir.

Esta noche, cuando abrí mis ojos, seguí viendo oscuridad y comprendí entonces que no volveré a ver luz alguna que ilumine aunque sea una pequeña esperanza, algún sendero por el cual guiarme. Mi destino ahora es caminar eternamente cegado por mis sentimientos y pensamientos, mis actos, mis instintos y mis remordimientos... En fin, cegado por mis demonios y mis fantasmas. Esta noche me he abandonado.

Esta noche, será la última noche en la que haya pensado...

domingo, 22 de mayo de 2011

LOS HUMANOS

He decidido marcharme, silenciar mi boca, callar mis pasos, abandonar mi cuerpo, dejarlo todo.

Estoy cansado, cansado de la hipocresía, de la soledad, de la indiferencia, del dolor, de la ingratitud, de la ignorancia, de las lágrimas, hasta de amar y no sé si odiar.

Me marcho, no porque quiera, sino porque la situación lo requiere. Mi presencia ahora es insoportable, mi aire se acaba, mi tiempo se acaba, mis ganas se acaban, mi amor se acaba, mi entrega se acaba, mi paciencia se acaba, mi sueño se acaba, mi vida… mi pobre vida también se acaba.

He atendido al llamado de un viaje, uno de no regreso, un viaje en el que me perderé de todo y de todos, hasta de mí mismo porque ahora que me encontré inmerso en esta inmensa frustración y soledad quiero escapar. Sinceramente tengo miedo, miedo de la gente, de la vida, de este mundo, de ti y de mí, más de mí que de ti.

Las lágrimas que derramo y que nadie más que yo ve y siente son símbolo de mi cansancio y asco por el ser humano, ese ser despreciable que hiere, ignora, asesina toda clase de sentimientos capaces de sublimar la sencillez y humildad de una entrega humana sin medida.

Dicen ser humanos cuando la verdad no son sino seres egoístas, inmersos en sus propios deseos, impulsos, instintos, intereses. Nunca piensan, actúan, se dan por otros, sólo por ellos, nadie más que ellos. Así son los humanos, artefactos sin sentimientos, armas de destrucción, máquinas de producción…

A donde voy espero no encontrarme con humanos, o al menos no con esa clase de humanos. Quiero escapar a un lugar donde sienta que no existe daño alguno, donde la gente reconozca mi voz, sin reprocharla; donde acepten mis sentimientos, mi entrega incondicional, mis palabras sin pretender cambiarlas; un lugar donde me sientan, escuchen, quieran, entreguen todo de sí para así sentirme bien.

Y es que me cansé de sentirme mal, me cansé de hacer cosas por ustedes los humanos, me cansé de estar en su tierra humanos, me cansé de amarlos a ustedes los humanos, me cansé de vivir por ustedes los humanos.

Ustedes, humanos, me han enseñado a ser egoísta, a luchar sólo por mis intereses, a odiar desde lo más profundo de mi ser, a derramar lágrimas de dolor, a sufrir como nadie, a herir. Gracias a ustedes, humanos, he transformado mi esencia para dejar de ser quien he sido para convertirme ahora en su producto; soy su masa, su molde, su reo, pero nunca su cómplice malditos humanos.

Luchen por lo suyo que yo me cansé de luchar por lo mío que en realidad era de ustedes. Yo me daba a ustedes, humanos, sin medidas ni reproches, con el más profundo amor, con la más humilde entrega, con la más sencilla esperanza de sentir aprecio, amor, compañía, entrega; es decir, lo mismo que daba yo.

Me voy humanos, aunque no podré alejarme del todo de ustedes porque a mi pesar también soy humano, medio humano, humanoide. En esencia seguiré siendo humano, pero no por mucho tiempo, sino hasta cuando mi cuerpo decida dejar de serlo.

Cuando llegue a mi nueva tierra dejaré de ser humano. Ya casi llego aunque sigo siendo humano, medio humano, humanoide. Pero no seré humano por mucho tiempo, pronto dejaré de ser humano, pronto dejaré de ser como ustedes, pronto… muy pronto.

Hasta nunca maestros del odio, la hipocresía y el egoísmo. Hasta nunca humanos de mierda.